miércoles, 27 de julio de 2016

La Nobleza Negra veneciana y la Reforma.


                                                                             
                           
                                                                              Gasparo Contarini


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Webster Tapley nos presenta la documentación que demuestra cómo Venecia crea la Reforma y por efecto natural surge la Contrarreforma, con el fin de dividir y socavar el Imperio Español, y después de la importante ruptura con Roma y el Papado bajo control español, fomentar el protestantismo y anglicanismo con la persecución y exterminio del Catolicismo primero en Inglaterra y después en el resto de Europa.          
            Bien, esta historia conspiranoica aunque esté perfectamente documentada tiene cierto atractivo, porque recuerda un poco a la obra histórica novelada "Q" que ni Dios sabe quien la ha escrito.
            La oligarquía veneciana junto con la comunidad judía inglesa y la Orden del Cardo y la Orden de la Jarretera, fundan la Royal Society y posteriormente la fracmasonería, convirtiéndose éstos en amos de lo que hoy son las familias de la oligarquía mundial que controla todos los intereses capitalistas del mundo.
            Según Webster Tapley el protestantismo es un experimento, un híbrido nacido de las mentes de lo que fue el Partido Veneciano para dividir al Catolicismo y destruirlo. Weber y Werner Sombart atribuye al Protestantismo, y particularmente al Calvinismo, la génesis y las condiciones que sembraron el terreno para el surgimiento del Capitalismo Moderno.

                                                                     
El rey Don Juan Carlos con los atuendos y parafernalia masónica de la Orden de la Jarretera.

Trevor Ropper hace un estudio muy amplio sobre las tesis de Weber, los hombres que acumulaban riquezas y bienes antes de la Edad Antigua y Media y posteriormente al Renacimiento solían ser o aventureros y judíos, la mayor parte diferenciándolos del capitalismo racional y burocrático que significó al nacimiento del capitalismo moderno que en la actualidad está extendido en todo el mundo,  y que Calvino asentó incluso haciendo desaparecer conceptos del Nuevo Testamento para animar al cultivo de las actividades y despenalizar la usura.
                 Webster Tapley menciona a Paolo Sarpi ¡vaya pájaro! y qué razón tiene. Sarpi, fraile servita temible conspirador, sus escritos y discursos contra Roma y España eran terribles, se cree que el Papa Paulo VI dio vía libre para su ejecución, sufrió varios atentados de los que salió ileso, toda su vida estuvo protegido por el senado veneciano haciédole miembro del siniestro Tribunal de los Diez
                 Pero anteriormente desde tiempos de Enrique VIII cuando los venecianos colonizan Inglaterra por el Partido Veneciano, Paolo Sarpi y su amigo Fulgencio Micanzio, también fraile servita, y los conspiradores  Pietro Pompanazzi, los Giovani, Giammaría Ortes, Gasparo Contarini, y el peor de todos el fraile franciscano Francesco Zorzy (Harmonia Mundi) agente de la inteligencia veneciana que fue el impulsor de la colonizacion de Inglaterra, y presunto asesino de Christopher Marlowe. Sí, sí. sobre este franciscano recaen todas las sospechas de la muerte de Marlowe. Es cierto que el poeta tenía que haber sido más prudente en identificar el personaje de Francesco Zorzy como Mefistófeles en su obra El Doctor Faustus. Pero el pobre, tan joven no sabía con quien se la estaba jugando.
                                                                                   
                                                                               
                                                                                              Calvino

La Nobleza Negra veneciana pretendían impulsar un nuevo Imperio Romano mundial, con su capital en Venecia, Fue sustituido por un nuevo programa de un Imperio Romano mundial con su capital en Londres, que fue modificado al ser integrado por los judíos para formar el Imperio Británico. Los ingleses, la masa ovejamatrix ni se entera, ellos a sus birras- pintas, y a seguir mirándose el ombligo y a sus Juegos Olímpicos Illuminatis.
                Cuando la nueva sociedad se asentó con una diferente proyección espiritual y una filosofía mecanicista más apropiada para sus fines. Uno de ellos, el que les corría más prisa, era la legalización de la usura, y aparece la figura de Calvino, encargándose de hacer una desvergonzada reforma con intenciones puntuales para impulsar cambios sociológicos en beneficio de una clase social. Este sujeto despenaliza la usura e ignora descaradamente pasajes esenciales del Nuevo Testamento y continuó su vida llamándose cristiano, con un pequeño matiz, no le importa que le llamen hereje. San Mateo.19.16.21.26. San Marcos. 10. 17. 21.23-25. San Lucas. 18.18.22-25. San Lucas. 18.9-14. San Lucas.16.8-15. San Lucas. 12.13-34.
                Normalmente el hereje se opone a la Revelación, cambia parte de los criterios establecidos y reforma aquellos que son consenso y regla jurídica de la comunidad de creyentes. El hereje normalmente es un apasionado creyente que busca la ruptura en busca de lo que el considera la autentica tradición, regresa a los orígenes como punto de partida para su reforma y si su impulso es fallido normalmente se convierte en un místico. Calvino fue una marioneta del recién nacido capitalismo moderno.
              Los sinvergüenzas se abren paso a codazos empiezan a tomar posiciones, los mejores por su natural moral y ético van desapareciendo; por ejemplo, la eterna disputa entre Newton y Leibniz, le costó la vida a este último. Al pobre Leibniz, le hacían la cama el amigo de Newton, Samuel Clarke que se carteaba con Leibniz para sacarle todo tipo de información, en unión con un oscuro personaje llamado Antonio Conti, teórico de la magia geométrica. Este último personaje de gran influencia le abrió las puertas a Newton de la British Royal Society haciéndole presidente de esta institución y director de la Casa de la Moneda (Mammon) al poco tiempo Leibniz se moría de asco.
              Inglaterra era ya desde hace tiempo una colonia dominada por venecianos y judíos, y éstos sabían que Newton siendo un fraude representaba las teorías enmascaradas como ciencia, impulsando desde ese momento la guerra epistemológica, y que en estos momentos vivimos como una farsamatrix descomunal,
              Venecia se sentía gravemente amenazada por España y la Iglesia Católica y comprendió que Inglaterra era la clave de la destrucción de España, Flandes y los Países Bajos son el taller de entrenamiento del Imperio Español, y al controlar el Canal de la Mancha se rompe la ruta marítima de España hacia los Países Bajos debilitando a España de forma irrevocable y de hecho es lo que ocurrió durante la guerra de los treinta años.
               La obra del pensamiento de Weber puede aclarar bastante la relación de los reformadores y el nacimiento del capitalismo como lo conocemos en la actualidad. También Werner Sombart atribuye al Protestantismo, y particularmente al Calvinismo, la génesis y las condiciones que sembraron el terreno para el surgimiento del Capitalismo Moderno.
               Todos estos datos están documentados por los embajadores venecianos que encabezó el siniestro monje franciscano Francesco Giorgi (Zorzi) Harmonía Mundi, que dispuso todo lo necesario para la formación de la iglesia Anglicana con el primer Arzobispo de Canterbury Thomas Cranmery asentar definitivamente el poder veneciano en Inglaterra.
               Las bases que impulsaron la conspiración contra el Imperio y la Iglesia y la formación de la Leyenda Negra puede ser interesante para el que quiera entrar en estas cuestiones.
               El historiador italiano Tundo Luigi en su obra La conspiración veneciana nos habla de Gasparo Contarini de una de las mas importantes familias nobles de Venecia, creando un grupo conocido como "I Spirituali" reformadores que generaron todas las bases esenciales del protestantismo.

Esta es la novela histórica de marras. Según la información que me pasó Virna. -Luther Blissett- es un personaje inexistente, detrás de este nombre se dice que hay cuatro o cinco escritores, todos italianos y quizás alguno austriaco, creo.
            Ahora se agrupan en el Luther Blissett Project. Son, Federico Guglielmi Roberto Bui, Luca Di Meo, Giovanni Cattabriga. Esta novela histórica es de lectura obligatoria para comprender bien aquella época, aunque muchos de los personajes que menciona Webster Tapley no están reflejados en Q, siendo al parecer de mucha importancia. 
                                                

Regresando a la obra de "Q" Recuerdo que en una cena de sociatas, y que obligadamente tuve que asistir. Me tocó de compañero un sindicalista muy fino, que al quitarse la chaqueta, espolvoreaba la caspa que tenía posada en los hombros, perplejo contemplé como bajaban las células y partículas casposas sobre la suculenta comida de los que estábamos a su lado; huelga decir que yo no cené nada, no paraba de hablar y no quitaba ojo a la chavala de delante, decía que era teólogo aparte de arquitecto técnico, yo le pregunté ingenuamente que si eso, era lo mismo que aparejador, y se mosqueó un poco. ¡No! ¡No!. ¡No señor! ¡Arquitécto Técnico! ¡Eso de aparejador no existe! ¡Acaso te crees que todavía estamos en el franquismo!. Y yo pensaba para mí ¿Y este HP por qué me tutea? Habló, habló y habló todo el tiempo que duró la cena, sobre teología y la obra de "Q" que yo era la primera vez que oía hablar de ella. Yo no fumo, pero en aquella época me regalaron una caja con unos estuches de cirarrillos puros pequeños marca Davidov y como soy algo esteta me los llevé a la cena; el "gañán", primero me pidió uno para probarlos, y como estaban encima de la mesa, me dejó la cajita tiritando, la mala bestia, ya ni los pedía, los cogía directamente.
            El desvergonzado cuando ya estaba algo "bolinga" me preguntó si yo era de la "cáscara amarga". La verdad en ese momento no entendía lo que me quería decir. Si hombre ¿qué si eres rojo coño? ...guardé silencio unos segundos, y le pregunté que si yo tenía pinta de rojo, teníamos un espejo detrás y nos dimos la vuelta y mirándonos a los ojos a través del espejo le dije. Ni física ni metafísicamente yo podría ser rojo, iría en contra de mi naturaleza. El gañán se calló y ya no me dirigió nunca más la palabra.
              Yo pensé. Bueno, aquí tenemos a un rojillo teólogo, creo que fue una moda que se extendió entre algunos de estos meapilas. Retórica bufa, insustancial y anacrónica: resulta, que para este tipo de gente tiene mas vigencia y estímulo intelectual la teología que hacer crucigramas, los rojos se hacen teólogos. Como adorno estético les atrae y deleita a su apagado espíritu, bien es verdad que lo necesitan.
               He buscado el menú y los sociatas nos sirvieron un menú digno de príncipes, eso sí, yo no cené nada y dejaron las alfombras y el suelo que parecía que por allí había pasado una recua de okupas.

Degustación de un menú compuesto por, delicias de calabacín y alcachofas sobre salsa de albahaca, centollo y lomo de merluza perfumado a la vainilla, tabla de quesos, y mousse de lima con gelatina de té de jazmín, todo ello regado con un vino de la Ribera del Duero, un Albariño y Moe Shandon reserva del 85, café copa de armagnac y un cohiba Behike 54.y para ellas copita de Tía María o anisette.



                                    


La conspiración veneciana.
Por  Webster G. Tarpley
Conferencia pronunciada en el ICLC en 1981 Publicado en Campaigner en septiembre de 1981
     
Introducción

El periodo histórico presente está marcado por la convulsa inestabilidad de las instituciones y tiene una importancia muy especial para aquellos que quieran basar sus acciones en el conocimiento adecuado del proceso histórico. Este conocimiento sólo puede venir mirando la historia como el juego de dos conspiraciones contendientes entre los Platónicos y sus adversarios epistemológicos y políticos, y no hay mejor camino para comprenderlo que el estudio de la Historia a través de la Oligarquía Veneciana, ejemplo de despotismo y de maldad.  Venecia, era conocida por sus habitantes como la Serenissima Reppublica, pero no era una república en el sentido que tiene la institución americana, tal como James Fenimore Cooper escribe en el prefacio de su novela El Bravo. Sus siniestras instituciones se continuaron a lo largo de quince siglos o más, desde los últimos años del Imperio Romano en su escisión con Bizancio, hasta las Guerras Napoleónicas. Eso es decir ayer en términos históricos. Venecia supone el estilo de gobierno Babilónico, contagiado de decadente antigüedad, golpeando como un látigo en la espalda de los Estados modernos.  La continuidad de Venecia durante más de mil quinientos años, es la continuidad en primer lugar de sus oligarquías y del paraguas de su comediante gobierno. Pero le debe más aún a la implacable aplicación de un método característico de Stato y de su aparato de inteligencia. Venecia nunca sobrepasó apenas los cien mil habitantes, sin embargo se aupó hasta el grado de superpotencia en el siglo XIII, y consiguió mantenerse así hasta la Paz de Westfalia en 1648 gracias al magnífico desarrollo de su política exterior, sus embajadas, sus departamentos de inteligencia exterior e interior y su ingerencia en operaciones en otros países.  Como se demostrará en los detalles de éste texto, Venecia convirtió en el centro de sus aspiraciones destruir los avances de la civilización Europea de los siglos XI y XII, y lleva una aplastante carga de culpa sobre la ascendencia y predominio de los Black Guelphs y la llegada de la peste negra.  Los venecianos aportaron recursos de inteligencia al ejército mongol de Genghis Khan y sus herederos. También estuvieron involucrados en el saqueo de Bagdag y en la serie de impedimentos que retrasaron su renacimiento durante el siglo XIII.  Los venecianos fueron mortales enemigos del humanista Paleologue y de su dinastía en Bizancio. Intentaron destruir a Gemisthos Plethon, Cósimo de Medicci, Leonardo da Vinci, Niccolo Maquiavelo, y a todo el renacimiento dorado Florentino, conspirando con éxito para su destrucción. La influencia veneciana resultó decisiva para el fin de la era de Elisabeth I (aperturista y renacentista) y la llegada de la lúgubre era de Jacobo I.  Las relaciones públicas venecianas fueron responsables de la conversión del hereje de provincias germano, Lutero, en gran heresiarca conductor de una jauría de iluminados. No contentos con hacer naufragar esta operación contra la iglesia, Venecia fue más tarde la "madre" para el insípido nómada Ignacio de Loyola y su Orden de los Jesuitas.   Después del Concilio de Trento, Venecia sirvió también como base de operaciones para la Filosofía Liberal, oscurantista y anti-Leibniziana. De éste modo utilizó a Thomas Malthus y Jeremy Bentham para, a través de la política económica británica, golpear con el radicalismo filosófico británico a toda la humanidad. Aunque Napoleón Bonaparte tuvo el mérito de forzar la liquidación formal de éste odioso organismo durante la Campaña Italiana de 1797, su acción no tuvo el efecto deseado. El cáncer, por así decirlo, había tenido ya tiempo para extenderse por Génova, Ámsterdam, Londres y otras ciudades. Así, aunque el poder político soberano de Venecia se había extinguido, su método característico de actuación seguía con vida, sirviendo de incubadora a lo que más tarde, durante el siglo XX conoceríamos como fascismo, primero en su rol expansivo cultural protofascista de la mano de Wagner y Nietzsche, y luego sponsorizando a políticos fascistas como Gabrielle D´Annunzio y Benito Mussolini.    Los Venecianos tomaron parte en la acción del Plan Parvus para desmembrar Rusia, y es muy probable que fueran los únicos responsables, sorprendiendo a todo el mundo incluyendo al gobierno Británico, del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial en los Balcanes.   Más importante aún, Venecia está todavía hoy profundamente involucrada en la Fundación Cini y la Sociedad Europea de Cultura, think thank y escenario para el Club de Roma y sus destacados asociados. Venecia es la patria supranacional del Gang de la Nueva Era Oscura, es el símbolo unificado de la más extremista, utópica y lunática sección de la comunidad de los servicios de inteligencia en la actualidad.   Reconozcamos a Venecia hoy. Tendremos que echar un vistazo desde la imbecilidad monetarista de Paul Volcker, hasta el fanatismo ideológico que recorre el Bank of America, el Chase Manhattan, el Bank for International Setlements y todos los demás. Reconoceremos el inconfundible hedor de los canales de Venecia pudriendo los palacios de mármol de generaciones de parásitos corroídos por el mayor cinismo y crueldad, que la humanidad haya conocido jamás.
 
Los orígenes

             En la Edad Media los venecianos eran conocidos como el arquetipo del parásito, “la gente que ni siembra ni cosecha”. Para los griegos eran el equivalente a los sapos de los pantanos. En Alemania una leyenda popular describía a los mercaderes de Venecia como una especie de titiriteros que robaban el corazón a los hombres dejando una fría piedra en su lugar.   La esencia de Venecia se encierra en el símbolo de la ciudad, el León Alado de San Marcos que llevaba la falaz inscripción “ Pax tibi Marce, evangelista meus”. La quimérica figura venía de Oriente, de algún lugar entre Persia y China. Este símbolo es manifiestamente pagano y su relación con San Marcos se estableció tardíamente mediante una inscripción, tras una supuesta visita del santo a las lagunas venecianas. Para respaldar esta historia, los venecianos robaron el cuerpo de San Marcos de Alejandría, en Egipto, tal y como lo refleja el cuadro de Tintoretto que recuerda este momento.   Venecia mira al Este, hacia Levante, Asia Menor, Asia Central y el Lejano Oriente, hacia sus aliados de Asia, y especialmente, hacia las oligarquías chinas con quienes compartió negocios y guerras. Esto explica porque la vida en Venecia tenía en ocasiones rasgos semi-orientales. El rasgo más relevante era el status de las mujeres que el Dux Mocenigo exhibía ostentosamente como un harem.   Hoy Venecia se asienta en la línea que va desde Lübeck a Trieste, la demarcación que separa a La OTAN del Pacto de Varsovia, aproximadamente la misma demarcación que delimitaba a los campesinos libres de los siervos de la gleba en el siglo XVI. Con anterioridad también fue la demarcación entre el imperio Otomano en el Este y la Cristiandad en el Oeste; y aún antes había sido la demarcación entre el Sagrado Imperio Romano y el Imperio Bizantino. En esta parte del norte del Adriático fluye el río que viaja desde la cara sur de los Alpes Dolomitas y de los Alpes Julianos. Su nombre es el Po. Este río, 300 años antes de Cristo, se desplegaba al norte del Adriático formando un cinturón de pantanos, lagunas y marismas de unos 500 kilómetros cuadrados de extensión, desde la ciudad de Rávena hasta la base de la península de Istria, dónde confluyen hoy las fronteras entre Italia y Yugoslavia.

                En el centro de este sistema estaba Aquilea, punto de partida de un importante trafico comercial que viajaba de Norte a Sur cruzando desde el Paso de Brenner al Valle del Danubio y Bohemia. En Aquilea se asentaba el patriarca de la Iglesia Cristiana, pero ésta tradición era eminentemente pagana y arropada por el ritual del antiguo culto egipcio a Isis. Para el año 404, Rávena, y no Roma, era la capital del Imperio Romano de Occidente. Tras la extinción de ésta sección del Imperio Romano, Rávena fue la sede del gobierno de Teodoríco el Ostrogodo, cuya corte visitó Boecio. Después Rávena fue la capital de la Italia vencida por los bizantinos.  Las islas de los pantanos resultaban invulnerables para la época (algo así como Suiza lo fue por su orografía durante la II Guerra Mundial) y se convirtieron en refugio de la aristocracia Romana que pretendía escapar tanto de los Godos, como de los Hunos o los Lombardos. Entre los años 300 y 400 después de Cristo, ya se registran apellidos de Grandes Familias cuyos nombres resultarían mas tarde infames: Candiano, Faliero, y Dandolo. La leyenda habla de la gran afluencia de refugiados durante las incursiones de Atila el Huno en 452 después de Cristo. Varias áreas fueron colonizadas incluyendo la actual ciudad de Torcello, después la administración se asentó en un lugar llamado Rivus Altus, nombre que con posterioridad degeneró a Rialto, que es dónde está la ubicación actual de Venecia.  El nacimiento oficial de la Urbe Condita se sitúa el 25 de marzo de 721 después de Cristo, habiendo sido elegido en 697 Paoluccio Anafesto, primer gobernador de la comunidad de los pantanos, recibiendo el nombre de Dogo, el equivalente veneciano de la palabra latina Dux o de la florentina Duce. El hecho más significativo de todo éste periodo es la supervivencia y posterior desarrollo de Venecia, gracias a la alianza con el torticero Emperador Justiniano de Constantinopla. Esta alianza fue fortaleciéndose con los años gracias al matrimonio endogámico entre el Dogo y una oligarca veneciana emparentada a su vez con la nobleza de Bizancio, donde una facción encarnó las siniestras tradiciones supervivientes del Senado Romano durante un milenio después de la caída de Roma en 476.   Las familias venecianas estaban divididas en dos categorías. Primero los herederos de las antiguas familias, los Longhi, quienes podían retrotraer sus orígenes con antelación al año mil. Los Longhi incluyen nombres tristemente célebres en la historia europea: Dandolo, Michael, Morosini, Contarini, Giustinian, (quizá emparentados con el emperador bizantino), Zeno, Cornaro, Gradenigo, Tiepolo y Faliero. Estas viejas familias mantuvieron el monopolio del Ducado, el cargo de Dogo, hasta 1382. A partir de entonces se vieron obligados a admitir a los Curti, una serie de familias advenedizas, en los más altos puestos del estado. Después de aquello nuevas familias como los Mocenigo, Foscari, Malipiero, Vendramin, Loredano, Gretti, Dona y Trevisano, se encaminaron hacia la ascendencia.   Estas familias y el Estado que construyeron crecieron en riqueza parasitando el comercio, especialmente el comercio entre Oriente y Occidente, que fluía profusamente hacia los mercados de Rialto. Pero la base de la opulencia veneciana provenía de la esclavitud practicada contra turcos, magrebíes, mongoles, sin excluir a griegos e italianos, que cotizaban muy alto como esclavos de galeras. Este mercado incluía germanos y rusos, que eran embarcados en Tana, puerto avanzado de los mercaderes venecianos en la desembocadura del Don, la más alejada esquina del mar de Azov. Después fueron los africanos los que llenaron las bodegas de los barcos de la nobleza de la Sereníssima República.  La política económica de la esclavitud.
                Durante los años del imperio marítimo veneciano, islas como Creta, Chipre, Corfú y Naxos se convirtieron en pequeñas sucursales de un holding que se extendía por todo el Egeo, dedicado a la labor de la comercialización de la esclavitud, a veces directamente bajo el régimen veneciano y en otras ocasiones bajo administraciones privadas de la oligarquía veneciana, como por ejemplo el clan de los Corner, que obtuvieron su fabulosa fortuna de la esclavitud.   En siglos posteriores los harenes del Imperio Otomano, de los Balcanes a Marruecos fueron abastecidos con  mercancía veneciana. Las tropas Turco-Otomanas también fueron abastecidas por mercaderes venecianos. Como recuerdo de aquella beneficiosa industria queda el nombre de una sección del puerto de Venecia llamado Riva Degli Schiavoni.   Hacia 1500, el oligarca veneciano Cristoforo da Canal, Almirante de la flota de la Sereníssima Reppublica del momento compuso lo que se ha descrito como un diálogo Platónico concerniente a los méritos de los esclavos de galeras:  “Los italianos los peores, los dálmatas superiores, los griegos los mejores y más bravos, aunque apestosos y repulsivos.”

                  Durante los siglos XVII y XVIII, Venecia estableció tratados con otros Estados como Bavaria, por los cuales adquiría a la población reclusa de estas naciones  para trabajar de por vida como esclavos de galeras.   Indistinguible de la trata de esclavos, la piratería era otro de los elementos propios de la economía veneciana. Las guerras con Génova y otras naciones eran esperadas con impaciencia, pues constituían la oportunidad de piratear sus naves, ya que la victoria o la derrota dependían más de que estas operaciones tuvieran éxito, que del combate de los navíos, o de los soldados que portaban.   La piratería oscureció perceptiblemente el comercio. Durante décadas llenas de violencia los venecianos extendieron su manto por el mundo mediterráneo liderando sus acciones. Venecia se convirtió en un lugar muy similar al Londres anterior a la Primera Guerra Mundial, cuando cientos de artículos provenientes de lugares estratégicos eran comercializados allí.   Los artículos más significativos eran las especias y las pieles de China e India, destinados a los mercados de la Europa Central y Occidental, quienes basaban su economía en la exportación a Oriente de su producción textil y metalúrgica, sin olvidar los metales preciosos. La producción de Venecia durante este periodo fue nula si exceptuamos las manufacturas de cristal de Murano. El rol habitual del típico mercader de Venecia era una mezcla entre usurero, comisionista e intermediario, protegido por el monopolio de las redes de distribución y transporte que las galeras de guerra proporcionaban.   La gestión veneciana del comercio fue irónicamente económico-dirigista.   Venecia sostuvo el monopolio de todo el comercio marítimo al norte del Adriático. Los funcionarios de la Serenissima Reppublica organizaron las flotas de galeras de tal modo que se enviaban una o dos veces al año a puertos de crucial importancia. Las galeras eran construidas en unos astilleros conocidos como el Arsenal, que durante siglos fueron los más grandes del mundo. Los astilleros arrendaban las galeras a los oligarcas y a sus socios mediante una especie de subasta, cada detalle de las operaciones de aquellas flotas de galeras, incluida la obligación de navegar en convoy, estaba estipulada en contratos regulados.   En el apogeo de Venecia las flotas de galeras eran enviadas a Tana y Trebizondo en el Mar Negro; a Creta, Rodas y Chipre en el tránsito a Beirut en el Levante; a Túnez, Trípoli, Argel, Orán y Alejandría en el Norte de África, así como a España, Francia y las ciudades costeras de Italia. Eran enviadas de manera especial al área correspondiente a la moderna Grecia. Otras flotas de galeras cubrían la ruta de Southampton, Londres, Brujas y Amberes a través del estrecho de Gibraltar.   Muchos de estos puertos continúan aún bajo la influencia de Venecia. En cada instancia, los venecianos buscan la creme de la creme de los negocios mundiales. Ellos continúan beneficiándose de su tradicional 20%, a través de la financiación de guerras y de las compensaciones de los seguros marítimos en los cuales fueron pioneros.

El Estado Veneciano
               La proverbial estabilidad del régimen veneciano ha fascinado siempre a los historiadores. ¿Cómo es posible que mantuviesen tantísimo poder durante más de un milenio, sin que nunca enfrentaran una invasión externa o una rebelión interna?   Venecia permaneció ajena a cualquier tipo de invasión extranjera hasta el acuerdo de 1797. La monolítica iniquidad de las instituciones venecianas fue perturbada no más de media docena de veces a causa de revueltas interiores que eran ahogadas de modo expeditivo en baños de sangre. La estabilidad se conseguía eliminando con violencia a los protagonistas de las revueltas.   En este aspecto Venecia contrastó especialmente con su rival Génova, cuyos gobiernos desde 1300 a 1500, tuvieron una expectativa de vida similar a la de los gobiernos italianos de la segunda mitad del siglo XX. Venecia también se distinguió de los Estados Pontificios, cuyos máximos cargos solo duraban a lo sumo unas decenas de años, sin olvidar que en ocasiones las facciones humanistas conquistaron el poder. En Venecia, debido a los finales sangrientos, las discusiones internas entre diversas facciones de la oligarquía eran escasas y aquellas energías eran sublimadas hacia el mundo exterior.   En las clasificaciones expuestas en la República de Platón Venecia se define como una oligarquía:
“…
             Un reducido grupo se constituye como poder para regular las propiedades y nada más, donde los ricos ejercen su poder sobre los pobres sin que estos cuenten para nada en las tareas de gobierno…una constitución llena de maldad”.
             La oligarquía es la perversión de la aristocracia, donde los gobernantes son los mejores y más honorables representantes de la sociedad. Pero al mismo tiempo que el régimen de Venecia era consciente de su ubicación en el catálogo platónico, también conocía la descripción de la transición posible de la oligarquía a la democracia y contra está evolución tomaban medidas.   Platón comenta en el libro VIII de La República: “La perversión de la forma de gobierno siempre empieza en el momento en que una facción interna de la clase gobernante así se lo propone. Ésta facción va captando mediante propuestas futuras de enriquecimiento al resto de la clase, que aunque es muy reducida resulta imposible de disolver.  La palanca de la amenaza oligárquica se apoya en el afán de riquezas que todo hombre posee y por el que son tentados a destruir su forma de gobierno. Los oligarcas colocan una suma de dinero mayor o menor, según vaya cerrándose el círculo y finalmente proclaman que ninguna cuota del poder del gobierno está fuera de su control. Después se van cumplimentando sus objetivos por la fuerza de las armas, y es mediante el terror como establecen su nueva forma de gobierno.”

                El poder de Venecia duró tanto gracias a la subordinación de las familias nobles a las necesidades de la oligarquía, delimitada por el acorazamiento del status de la primera y de sus descendientes varones obtenido ya en 1297. También colaboró a esta situación el continuado uso del terror contra las masas y contra la nobleza misma   Los varones del centenar y medio de familias pertenecientes a la nobleza veneciana tenían derecho a sentarse permanentemente en el Gran Consiglio. Hasta comienzos del siglo XVI eran aproximadamente dos mil individuos pero luego este número fue menguando poco a poco. Las votaciones de las diferentes facciones eran dirigidas por el jefe momentáneo de cada una de ellas. Algunos de ellos eran elegidos para ocupar cargos cruciales en las tareas de gobierno. Los primeros ciento veinte miembros de este consejo, llamados Pregadi, pertenecían al Senado, desde el que se dirigía la política exterior y la elección de embajadores. Hacia la mitad del siglo XV, Venecia era la única nación de la tierra que mantenía delegaciones permanentes en las principales cortes y capitales del mundo conocido.  El Senado también elegía a los cinco ministros de la guerra, a los cinco ministros de la marina llamados Savi- y a los seis Savi Grandi, que actuaban de consejo privado del Dogo. Bajo la dirección de éste formaban un órgano colegiado que cumplía la función de poder ejecutivo.   El Gran Consiglio elegía a su vez al Consejo de los Cuarenta, encargados de las finanzas y de la elaboración de los presupuestos, aunque con posterioridad se constituyeron en una suerte de fiscalía, encargada de la persecución de los delitos. A su vez eran elegidos otros tres fiscales con capacidad para investigar y enjuiciar a los cargos públicos, aunque el Dogo tenía el privilegio de obligar a la familia, después de la muerte del delincuente, a pagar una suma de dinero en concepto de multa.   El Gran Consiglio elegía al Dogo mismo, de por vida, a través de un complicadísimo método de procedencia Bizantina, empleado para asegurar que el designado representase a los electores. Primero treinta miembros del Gran Consiglio eran elegidos al azar utilizando unas bolas coloreadas que los venecianos denominaban ballot.
                Estos treinta elegidos empleando una especie de nuevo sorteo elegían a un grupo de otros cuarenta electores, quienes a su vez formaban nuevos electores constituidos en grupos de doce miembros. Este procedimiento se repetía varias veces hasta que finalmente terminaba en un grupo de cuarenta y un electores, de los cuales veinticinco acababan proponiendo una nominación a Dogo que posteriormente era aprobada por el Gran Consiglio. Un proceso igual de complicado se utilizaba para elegir a los Savi Grandi, los seis consejeros y supervisores privados del Dogo.   La más peculiar de las instituciones venecianas era el Consejo de los Diez, Consiglio dei Dieci, establecido en 1310, con la misión de coordinar las operaciones de inteligencia en los ámbitos exterior e interior. Reunidos en sesiones secretas con el Dogo y sus seis asesores, los Diez contaban con el poder de dictar actas contra cualquier persona o grupo de personas, tanto en la jurisdicción de Venecia como fuera de ella. El perseguido era estrangulado y esa misma noche su cuerpo era arrojado al Canale Degli Orfani.  Los Diez tenían a su disposición una vasta red de inteligencia tanto en el extranjero como en el interior de la mismísima Venecia. Disponían de tales recursos que eran capaces de penetrar cualquier conversación entre nobles y ciudadanos de tal modo que con frecuencia, su contenido era conocido por Los Diez en menos de veinticuatro horas gracias a la ubicuidad de sus informadores y espías.

                Aun hoy quienes visiten el Palacio del Dogo pueden ver unos buzones en forma de León  con la inscripción. Per denontie segrete, para que cualquiera pudiese denunciar anónimamente ante la monstruosa burocracia de Los Diez a aquellos individuos que estuviesen cometiendo delitos contra las arcas públicas o violando la Ley. Contra las sentencias de muerte de Los Diez, no cabía recurso alguno y sus deliberaciones y sentencias nunca se hacían públicas. Los acusados simplemente desaparecían.  El régimen de Venecia constituye un perverso ejemplo de Sistema de Poderes y Contrapoderes dentro de la Teoría del Estado. Los Savi Grandi, contrarrestaban el poder del Dogo, quien a su vez contrarrestaba el poder de los Savi Grandi, pero poco a poco cada vez más poder fue pasando al inquisidor del Estado, el jefe de Los Diez. Los fiscales actuaban como perros guardianes en muchas instituciones y materias, como el Senado, y en tiempos de crisis el Gran Consiglio intentaba hacer valer sus poderes. Los Diez permanecían siempre en un discreto segundo plano.  No había continuidad en la población de Venecia, La continuidad estaba localizada sólo en la oligarquía. De hecho la población de la ciudad no podía sostener niveles de crecimiento por si misma. Venecia padecía unos índices de mortalidad astronómicos debido a la malaria y otras plagas porque sus famosos canales son ante todo, es preciso recordarlo, un sistema de alcantarillado al descubierto. La décima parte de la población era continuamente renovada por olas de inmigración hasta el punto de que el francés Phillipe de Comynes, un adversario del florentino Maquiavelo, comenta que la población de Venecia era en su mayor parte extranjera.  El orden interno estaba encomendado a un intrincado sistema de control local que dividía a la ciudad en sesenta parroquias, engranado con otro elaborado aparato social constituido por gremios llamado La Scuole. La población se completaba con la miríada de personajes que constantemente llegaban a la ciudad para hacer festivales, espectáculos y carnavales. Además, multitud de tropas eran con frecuencia acantonadas en la ciudad.   Por encima de todo no hay que olvidar que de hecho, una élite de entre diez o quince familias con unos ciento cincuenta miembros gobernaron la ciudad con mano de hierro. Varios cronistas venecianos revelaron los secretos en sus descripciones sobre la corrupción y la compra de votos especialmente a la empobrecida y decadente nobleza, llamada Barnabotti, quienes incrementaban sin descanso el Gran Consiglio. Todos los cargos y oficios estaban en venta.                                                                                                                                                   La corrupción de la ciudad era conocida por Dante. El Canto 21 del Infierno, el canto de los sobornados Barattieri, es una referencia al Arsenal de Venecia y tiene la entonación de los calafateadores de los cascos de las galeras.

               Así como en el Arsenal de Venecia, hierven en el infierno tenaz de su canto, manchando sus agujereados navíos una y otra vez, porque navegar no pueden.
               Las almas de los sobornados están sumergidas en una olla donde borbotea la pez. Son vigilados por los Malebranche, unos seres alados armados con arpones y garfios, una buena descripción del alma veneciana.   Dante visitó Venecia en 1321, actuando como representante diplomático de la cercana ciudad de Rávena, cuyo señor fue por un tiempo su protector. Dante murió muy poco tiempo después de visitar Venecia y las dos explicaciones de su muerte convergen en un asesinato. Una versión sostiene que se le forzó a subir a un bote que cruzó un lago pantanoso donde contrajo la malaria. Otra versión sostiene que fue asesinado durante un paseo en barca. Los archivos venecianos que explicaban este hecho desaparecieron.   Petrarca Versus Aristóteles.
             El arte de gobierno veneciano está basado en Aristóteles, en la profunda tradición aristotélica de Occidente. Mucho antes de Alberto Magno (1193-1280) y Santo Tomás de Aquino (1225-1274), Venecia se arrogó por sí misma el legado de la interpretación de los trabajos de Aristóteles.    En el año 1135, el Senado envía a Giacomo da Venecia a Bizancio, donde se forma en la ortodoxia aristotélica posterior a Justiniano, regresando a Venecia después de dos años de lecturas y traducciones del griego al latín. Una escuela de doctrina aristotélica se implanta en el mercado de Rialto, el centro financiero y comercial de la ciudad. Cuando Venecia conquista Padua a comienzos del Siglo XV, la hegemonía del pensamiento se impone en la Universidad de Padua, la única donde eran admitidos alumnos de otras naciones,especialmente de Alemania.   El inveterado aristotelismo veneciano, tiene su punto de arranque en el ataque literario de Francesco Petrarca a la ciudad de Venecia. Petrarca  era hijo del secretario personal de Dante, quien le tomó bajo su responsabilidad y le introdujo en sus contactos humanistas durante los desastrosos años de la mitad del siglo XIV. Aunque aquellos fueron los años de la Peste Negra, Petrarca, fue el alma de una tenaz retaguardia del Humanismo, que contra-golpeando a cada oportunidad hizo posible la llegada del renacimiento.
                                                                 
                                                                                      Petrarca

Petrarca participó en la revuelta de Ciompi contra la oligarquía que gobernaba la ciudad de Florencia y estuvo implicado en la toma del poder en Roma en mayo de 1347, por parte de Cola di Rienzo. La historia real de Petrarca, política y literaria, está todavía pendiente de ser narrada, no obstante, los hechos que determinaron su enemistad con Venecia y su ideología, están bastante claros.   En 1355 Venecia estaba pasando por una de sus escasas crisis internas. Siempre se ha dicho que el entonces Dogo Martino Faliero intentó derrocar el régimen oligarca veneciano e instaurar una Signoria, una especie de dictadura al estilo de otras muchas que abundaban en la Italia del siglo XIV, y que fracasó siendo decapitado públicamente por el Consejo de los Diez.

             Es posible que Petrarca tuviese algo que ver en ésta operación. Durante aquellos años era invitado frecuentemente a la corte de los Da Carrara, señores de Padua, ciudad situada a unos treinta kilómetros de Venecia. Petrarca había diseñado un plan para introducir una buena dosis de doctrina platónica en la vida intelectual de la Serenissima. Pidió permiso para vivir en Venecia llevándose consigo su biblioteca, los libros serían donados a la ciudad al morir, dando lugar a lo que sería la primera biblioteca pública de Europa. Las autoridades venecianas aceptaron y Petrarca, el intelectual más conocido de su tiempo, fijó su residencia en la Riva Degli Schiavoni.   Pronto comenzó a recibir visitas de cuatro aristotélicos venecianos, de quienes más tarde hablaría refiriéndose a ellos como “mis cuatro famosos amigos”. Se trataba de Tomaso Talenti, Guido da Bagnolo, Leonardo Dandolo y Zaccaría Contarini, los dos últimos entroncados con el más alto y rancio abolengo veneciano. Después de varios
                                         

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Al final del apartado se muestra el cuadro de Eugène Ferdinand Victor Delacroix que recoge la muerte del Dogo Faliero.